18.1.07

La carta de Fontanarrosa en Viva

Fontanarrosa anunció públicamente en una carta en la revista viva que dejará de dibujar, no así de guionar. La noticia pone triste a todos, pocos tipos deben ser tan queridos como él en el país y especialmente en Rosario. Pero además de queridos el tipo es un buen exponente del sentir argentino, es todo un ícono. Seguramente un llamado a estar entre los grandes referentes de Rosario por sobre Olmedo y el Che Guevara, es que al negro siempre te lo cruzas en algún bar, nunca negó una charla, un consejo; y todo rosarino tiene algún contacto directo o indirecto con él. Cualquiera que viva acá sabe como puede llegar a él, y que va a ser bien recibido, sin dudas un grande.

La carta:

Finalmente, la mano derecha claudicó. Ya no responde, como antaño, a lo que dicta la mente. Por lo tanto, e independientemente de que yo siga intentando reanimarla, me veo en la necesidad de recurrir a alguno de los muchos excelentes dibujantes y amigos que tengo para que pongan en imágenes mis textos. En Viva, hay dos frentes a cubrir: el chiste unitario quincenal y la página de Inodoro Pereyra, que se alternan. Hoy presentamos, acá, en la página siguiente, la propuesta para el chiste quincenal. Nadie mejor en este caso, a mi juicio, para graficar mis ideas, que el Negro Crist. Porque lo conozco desde hace más de 30 años, porque somos como hermanos y porque dibuja en blanco y negro o a color, mucho pero mucho mejor que yo. Siempre admiré su virtuosismo y hoy me alegra poder aprovecharme de él y lucirme de esa forma. Lo de Inodoro Pereyra es más complejo. Pero creemos estar cerca de una solución a través de un dibujante cercano a mi estilo. No digo igual, porque el intento de lograr un clon limitaría muchísimo la creatividad del ilustrador. Vale este informe a los lectores para que no se sorprendan al advertir que he mejorado notablemente la calidad de mis trazos y de mis colores. Nos estamos viendo. Negro Fontanarrosa

2 comentarios:

Mantis dijo...

Muchas gracias por copiar la carta, días atrás había querido encontrarla, sin éxito.

Cuando el Negro presentó su último libro en la feria del libro (de hace dos años), lo tuve ahí, a medio metro. Humilde como él solo, saludó, se quedó hablando con todos los que pasaban... se veía que estaba aburrido y buscaba alguien con quien conversar, eran ya como las once de la noche. Se levantaba del asiento en el que había firmado cualquier cantidad de ejemplares, y pateaba para todos lados, como un chico que espera a que la madre termine de hacer las compras.

Maravilloso.

Pvncho dijo...

Me alegro que le haya servido. Ya será usted el que firme libros en la en la rural.